Nuevo barrio rojo para prostitutas en Utrecht

Nuevo barrio rojo para prostitutas en Utrecht

Aceptar la prostitución es una ideología difícil de adquirir para muchas personas. Sin embargo el Gobierno holandés aprueba el proyecto, a pesar de que los ciudadanos tiene un poco de temor porque esto puede terminar con un aumento del narcotráfico y el maltrato.

Utrecht en su afán por hacer competencia a Amsterdam en el rentable mercado de la prostitución. A pesar de haber fracasado en intentos anteriores, el Gobierno Holandés en esta oportunidad dio luz verde a una apertura que busca convertirse en un inmenso barrio rojo en medio de la ciudad, a pesar de todas las criticadas por el tráfico de personas y la explotación sexual que en su momento obligaron a las autoridades a cerrar los negocios que tuvieran cualquier relación con la prostitución.

Se trata de al menos 170 escaparates donde serán exhibidas las prostitutas en el barrio de Nieuwe Zandpad en las orillas del río Vecht. El Consejo de Estado rechazó las objeciones de los residentes contra la construcción de estos escaparates. Los vecinos no quieren tener más problemas relacionados con la prostitución ni experimentos de prostitución que ya muchos saben como terminara, no será precisamente con un final feliz. La construcción de este tipo de locales en una zona residencial solo causara problemas, según han denunciado al Ayuntamiento de Utrecht. Por otra parte, el Ayuntamiento concluyó que la decisión fue tomada en base a una profunda investigación y que es posible que los visitantes o clientes de las prostitutas terminen en las zonas presidenciales, esperan que esto no termine relacionado con el narcotráfico.

La promotora inmobiliaria Beja Hoogeveen es una de las encargadas de levantar el complejo, se ha prometido invertir grandes cantidades en las licencias, y en el alquiler del terreno, lo que podían ser 700.000 euros al año. El municipio tomó la decisión de cerrar y retirar la licencia de los barcos de prostitución en Zandbak y los negocios de otro complejo de ventanales en el barrio viejo de Utrecht. Múltiples denuncias estaban recibiendo los locales y se sospechaba de maltrato de personas y explotación sexual en ellos. Para el momento fue la mejor forma de cortar la situación sin que el problema llegará más lejos. Los vecinos estuvieron cien por ciento de acuerdo con la decisión. Uno a uno los barcos de prostitución fueron cerrando a lo largo del año por estar involucrados en tráfico de drogas y de personas procedentes de Europa del Este y por cobrar una suma muy alta a las prostitutas. Tiempo después llegó el final del barrio rojo a la ciudad. Pero no todo era color de rosa, esos cierres pusieron en la calle a cientos de mujeres, lo que terminó provocando manifestaciones y ataques continuos al Gobierno por no considerar los interés de las prostitutas al tomar esas decisiones.

El alcalde Jan Van Zanen, se ha comprometido para poner coto a los nuevos gerentes de los burdeles, que se harán cargo de un máximo de 32 habitaciones cada uno, todo esto para evitar el abuso de los precios, se encargará tanto de la constructora como de los gerentes que no puedan conseguir altos márgenes de beneficio y de esta forma se evitará que el alquiler sea excesivamente caro.

Utrecht apuesta nuevamente por los beneficios que puede traer la prostitución, entre ello más dinero, turismo y esperan estar lejos de los problemas que comúnmente acompañan a este negocio. Si todo funciona bien podría ser incluso un alivio para Amsterdan, ya que el alcalde pidió hace algunos meses a los visitantes que se dirigieran a otras ciudades holandesas para disminuir la cantidad de turistas en su ciudad.

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